"Allí donde solíamos gritar", fue el video que otra vez las estrellas pusieron "por casualidad" en el momento adecuado. Sin mas, la canción es buena, del último disco de los Love of lesbian llamado 1999. Por cierto, no os podéis imaginar lo que te trae una mula cuando le pides un Love of lesbian.
A lo que iba, todos necesitamos algún lugar para gritar, o para no hacerlo pero que expulse todo lo malo que se nos queda dentro. Para mí no hay un lugar en concreto, porque soy de los que no gritan, aunque la playa y su arena fina hacen ese mismo efecto. Lo único que ponerse a gritar un mes de Julio, en la abarrotada costa catalana, puede que mas de uno te tome por alguien escapado del loquero e intente devolverte. En cambio un lugar como el del video, con vistas al puerto mercantil de Barcelona, y con la ronda y el mar delante y montaña a tus espaldas, no es malo. Lástima del cementerio que te queda a tu vera, aunque a ellos ya nada les molesta.Y sí, he tenido más de una razón para gritar estos últimos días, aunque solo sea por la falta de sueño por culpa de la calor, me haga ser mas gruñón que de costumbre. Pero ya he dicho que yo no soy de los que gritan, así que cierro los ojos e imagino la sensación de mis manos bajo la arena caliente de la playa, el sol en la cara, podéis añadirle un tema de los Facto Delafe y Las flores azules, y el ruido de las olas de fondo, que no oiréis con la música. Lo malo de todo es que tengamos una razón para gritar.

Bueno, sea como sea, la gente llega a la treintena diciendo aquello de "yo debía de haber sido futbolista", y se va con los amigotes a jugar un partido de 5 minutos que les dejan con agujetas el resto del año. "Antes de que nos vayamos a vivir juntos ", "Antes de que tengamos niños", "Antes de que cumpla los 30". Dentro de mi pequeño universo propio, esto me suena a lo mismo que hacer dieta a la llegada del verano. Sí, con mucho empeño y fuerza de voluntad, quizá durante escasos tres meses cabrás en el bañador, pero el año que viene volverás a estar en la misma situación, a no ser que en lugar de una dieta te plantees un cambio de hábitos alimenticios. Será por eso que no tengo metas, sino una dirección en la que caminar.

